
Esta semana se está llevando a cabo en Madrid la feria de arte comtemporaneo ARCO. Este año, la feria propone un acercamiento al arte de Corea a través de la visión de una serie de artistas que nos demuestran que es posible conjugar los criterios más zen de la cultura oriental con las nuevas dinámicas del establishment del arte de gran consumo y la cultura de masas.
No es menos cierto que por estas fechas, cada año, una oleada de noticias, impactos, alertas, reportajes y ruidos mediáticos nos llegan a nuestro "infosistema" procedentes de este mundo del arte que se nos presenta como un neonato a punto de iniciar una prometedora trayectoria y como uno de los principales mercados de este país. En efecto, el mercado del arte español, se sitúa en tercer lugar en potencial inversor detrás del inmobiliario y la bolsa y todos los analístas lo consideran como un mercado en auge y emergente. Ahora bien, si esto es así, cómo es posible que sólo nos acordemos del mercado del arte en este país cuando comienza ARCO? Bien, la respuesta es sencilla, "el arte de comprar arte" no es fácil, eso es claro, pero tampoco lo es la propia cultura del arte que tenemos. A nadie la extraña gastarse en unas vacaciones a Canarias 800 euros para visitar un mágnifico hotel ressort. Al contrario, la cosa cambia cuando hablamos de comprar una pequeña obra de algún artista con proyección.
El activo moral por encima del activo estético. una verdad verdadera.
Quizá, alguna vez más al año, sólo alguna, no muchas, sería interesante entender el arte como un mercado cercano, lejos de Crhisties, Sotheby's o Picassos y Renoirs.
Quizá los propios medios deberian contribuir a ello y no sólo a la gran fiesta mediática.
La verdad moral acecha: el arte es un mercado o el mercado buscca el arte?




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