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Ayer José Angel Mañas publicaba una columna en El País muy interesante titulada “Ecological way of life”. El artículo exponía brillantemente las dudas que se generan cuando nos enfrentamos a la paradoja entre un cambio climático innegable y los parámetros que rigen nuestra economía. Lejos de una demagogia fácil, se nos presenta el dilema real entre ser un “buen ciudadano” (ecológico, ético, sostenible, etc)… y nuestro compromiso capitalista con el consumo masivo y el desarrollo económico basado en el crecimiento y el bienestar.
Efectivamente, está muy bien reducir las emisiones de CO2, por ejemplo, pero no olvidemos que reducir las emisiones implica, también por ejemplo, descenso en la venta de coches, cierre de concesionarios, talleres, menos desplazamientos, pérdida de empleo y finalmente siguiendo con la cadena: menos consumo y ahorro.. Conclusión: Menos crecimiento y la palabra prohibida en la sociedad moderna: “CRISIS ECONÓMICA”. Por no hablar otros fantasmas como ruptura de la burbuja inmobiliaria, cierre de la fabrica de Martorell y un largo etc. Por tanto, cuidar el medio ambiente sí, pero, ¿Aceptaremos cerrar fábricas o que nuestro IPC no crezca por encima del 3% y al final del año todos nos demos una palmadita en la espalda?
El dilema está presentado. La solución no puede ser fácil. Volver a los inicios de la globalización no es la respuesta. Obtener modelos nuevos, romper paradigmas y aspirar a la nueva era de la Democracia Civil donde por encima de los grupos de poder están las voluntades de las personas puede ser el camino. Dicho de otro modo: “El consumo y la ética limitante.”
Yo soy optimista. En estos casos, me viene a la cabeza siempre el aforismo que responde a la pregunta: Dado que es un bien finito ¿Cuándo se acabará el petróleo del mundo?, de la siguiente manera “Nunca. Ya que el propio ecosistema de la oferta-demanda hará que a medida que quedé muy poco, el precio tenderá a infinito. Por lo que la última gota de petróleo no se acabará porque no habrá nadie que pueda comprarla”.
En efecto, el colapso del sistema capitalista no llegará, porque el propio sistema generará la respuesta ante un punto de no retorno inminente fijado por el Choque Ecológico. Y es esta, la verdadera diferencia de este proceso de globalización y capitalismo voraz frente a otros vividos en el pasado.





Sergio, me ha impresionado lo que escribes en tu blog. Aunque no este del todo de acuerdo. Un comentario: Ese optimismo al que te refieres.... Puede que el "ecosistema" capitalista sobreviva, pero la adaptación implica cambio y en ese cambio, muchas partes del ecosistema sufriran.... Y, como en la Naturaleza, son los más débiles los que lo pasan peorUn Abrazo, Juan Ayala
Publicado por: Ayala | 05 marzo 2007 en 03:11 p.m.