Y es que, no sé si les ha pasado, pero salir a comprar libros de poesía es un drama. El otro día, pasé más de 15 minutos intentando descubrir la nueva ubicación de la sección de poesía en la FNAC de Plaza de Cataluña. Desesperado por no encontrarla, con gabardina y gafas de sol para que no me descubriera la atractiva compradora de Ken Follet, pregunté a uno de los asistentes del comercio y me acompañó gentilmente hacia el sacro lugar. ¿Sección? ¡Qué optimismo! el lugar en cuestión eran unos 20 libros al lado de la salida de emergencia detrás del cartel de literatura Exotérica. ¿Títulos? de los no más de 20 libros, 10 creo que eran de Antonio Gala y alguno despistado de Lorca.
Y no es que leer poesía sea algo para extraterrestres. La poesía, como casi todo en este mundo, requiere de una búsqueda personal, No hay lector que no le guste la poesía sino lector que no ha encontrado la suya. Poesía hay para todos los gustos. Y tampoco debe ser que cualquier tiempo pasado fue mejor. No me conformo con pensar que al siglo de oro español, la generación del 27 o la poesía social con los Bécquer, Hernández o Goytisolos, no le hayan seguido buenos poetas.
En la actualidad, disponemos de un gran panorama de grandes poetas, poetas que llegan a dentro y que nos permiten poder seguir siendo optimistas. La poesía no se ha acabado. Y para dar prueba de ello tenemos a los: Angel González, Luis García Montero, Vicente Valero, José Angel Valente, Jorge Reichmann, etc. etc, etc.
Yo, lo confieso, con la poesía he aprendido a pensar, a sentir, a amar, a sufrir, le debo mucho desde cuando era un joven con ilusión, Benedetti me enseñara aquello de …No te salves…
Y espero, por tanto que la poesía, todavía, sea un arma cargada de futuro. Sin duda, al que no se haya atrevido, le invito. Busca tu poesía. Está ahí, al borde del camino. No te salves ahora, ni nunca.





Gracias a Francisco, me he enterado de que hoy es el día mundial de la poesía por parte de la unesco.Una interesante iniciativa si tuviera algo más de calado. la verdad es que no lo he visto en ningún diario si quiera. Mi artículo de ayer viene que ni al pego.En todo caso, gracias francisco.
Publicado por: Sergio Cortés | 21 marzo 2007 en 08:25 p.m.
¿Pero a quién se le ocurre ir a comprar poesía al FNAC? El que yo conozco, el de Callao en Madrid, hace tiempo que dejó de tener sección de poesía para tener sección de Gala-Sabina-Benedetti.Por otro lado, amigo Sergio, y sin que suene a reprimenda, imagino que esas gafas oscuras que te calzas en tus buscas de poesía te han hecho incluir a Bécquer como un poeta social. Nada tiene que ver éste con mi admirado Miguel Hernández, que incluso en su humildad, creo, le habría horrorizado la comparación. Perdonado el lapsus poético. Y ya que estamos quiero reivindicar al que, para mí, ha sido el gran poeta español de los último tiempos. Va por ti Pepe Hierro.Qué razón tenía D. Gabriel (poeta vasco al que los vascos nunca han tenido en cuenta por no ser vasco vasco):"Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.Estamos tocando el fondo."¡Qué vivan los poetas y la gente a la que les duele justo detrás de las orejas cuando bebe cerveza!
Publicado por: Miguel Ángel | 22 marzo 2007 en 10:30 a.m.
Amigo miguel Angel, las gafas y la gabardina me entorpecen claramente la visión pero no es ese el motivo último. Quizá la semántica mía o tu rápida lectura diagonal. MI poca cultura poética me limita pero no impide distinguir a Becquer de Hernández. Si vuelves a leer la frase, sintácticamente relaciona: siglo de oro, generación del 27 y poesía social con la misma secuencia (por este orden) Becquer, Hernández y Goytisolo.cada uno en referencia al orden anterior.en todo caso, me uno a tu homenaje a ese gran pepe hierro. un grande!!Me quedo con ese "Despues de tanto todo para nada"...
Publicado por: Sergio Cortés | 22 marzo 2007 en 01:54 p.m.
Amigo Sergio, perdona por mi interpretación vertical de tu post. Dejémoslo estar, pero tampoco me metas a Bécquer en el siglo de oro español, porque entonces pasarías a ser el primer enemigo de Quevedo, en detrimento de Góngora.Y, en esto hay opiniones, ten también en cuenta que a los señoritos del 27 les hororizaba el "pastor" de Miguel Hernández. Hay estudiosos que lo meten en el 27 y otros que no. Pero las categorías nos importan un bledo. Lo importante es su inmensa capacidad poética. Y en eso no podemos no estar de acuerdo.
Publicado por: Miguel Ángel | 22 marzo 2007 en 05:29 p.m.