
El Washington Post ha realizado un interesantísimo experimento que ha consistido en colocar a uno de los mejores violinistas del mundo (Joshua Bell) y su Stradivarius de valor incalculable a tocar en un metro de Washington D.C. ¿Resultado? algún curioso y $32,15 de recaudación!!! Pero sobretodo... la más absoluta indiferencia.
En fin, Joshua Bell llena auditorios en todo el mundo y se pagan cifras astronómicas por verlo. Sólo bastó ponerle unos vaqueros y una gorra y...
En fin.. ustedes decidan... ¿Sabemos apreciar la belleza? ¿ o somos fruto del Snobismo?
El experimento completo y el video con las reacciones lo pueden encontrar clickando aqui.







Muy interesante el experimento, no lo conocía. Seguramente también en todo esto influye la prisa con la que vamos todos por las mañanas. Estoy seguro que ese mismo experimento se hace un domingo en un parque y hubiera tenido, creo, bastante más audiencia. Y ya lo siento, porque ese violín sonaba celestial.Pero así son las cosas, amigo Sergio. Yo tampoco puedo entender como el público prefiere Los Serrano antes que los Soprano, a Bisbal antes que a Javier Krahe, a Ken Follet antes que a Paul Auster, y así hasta el infinito.Un experimento parecido al que nos muestras se realizó en el último ARCO. Pinchad aquí. No tiene desperdicio.¿No será que nos ocurre que el arte si se saca de su entorno pierde belleza y viceversa? ¿O es que simplemente somos así de tontos?
Publicado por: Miguel Ángel | 10 abril 2007 en 11:01 a.m.
Había visto la noticia, e iba a escribir un post en hastaquedigaquepares, pero se me ha adelantado el compañero Sergio... Una nota moña, como en mí es habitual. Según la noticia de El País, sólo una persona se paró a escucharlo. Según la noticia, esta persona, un treintañero, no sabe nada de música clásica, pero dijo: "No sé lo que tocaba, pero me hacía sentir en paz" ¿ Aún queda esperanza ?
Publicado por: Juan Ayala | 10 abril 2007 en 03:50 p.m.
Al pobre violinista li devien de caure les medalles... i l'orgull! La pressa la metro és un antídot a la bellesa.
Publicado por: Songoku | 11 abril 2007 en 10:32 a.m.
No puedo decir que pobre hombre, sino pobres de nosotros! La verdad es que me alegro de la noticia que es lo más parecido a ver nuestra imagen reflejada en un espejo ;) las máscaras, poses y suposiciones de lo deberíamos ser se confunden con lo que somos, en realidad? En cualquier caso, la culpa no es nuestra, es de esta sociedad, mecachis maldita sociedad! Aprovecho y os recomiendo un concierto en primera fila de las escaleras de la catedral de Barcelona, toca los jueves, viernes, sábados y domingos, generalmente por las tardes… es un invisible para muchos y para otros pocos igual es pura belleza, se llama Orlando es de Colombia y escucharlo es pura maravilla! De Paco Ibáñez a Serrat pasando por el gran Silvio Rodríguez! Que lo disfruteis!
Publicado por: arantxa | 11 abril 2007 en 07:55 p.m.
Claro Arantxita..este Orlando es genial!! yo también le tengo fichao!! Toca un Ojalá inigualable.. bueno, sólo igualable a aquél que nos deleitaba Oswaldo en el retiro.. recuerdas miguel angel??
Publicado por: Sergio Cortés | 11 abril 2007 en 08:08 p.m.
Cómo no me voy a acordar. Tantas tardes escuchándole tocar Playa Girón, Ojalá, Yo no te pido,...Incluso fui uno de los 20 o 30, no había más, que acudió a verlo a su presentación en Galileo.Y si no me falla la memoria, que no suele, su nombre completo era Osvaldo Ciccioli. Parece que lo estoy viendo con su gorra afinando su guitarra y diciendo que iba a tocar un tema de "un tal Silvio Rodríguez: un cubano que estaba empezando, ¿lo conocen ustedes? Sí, éste que compuso esa cancioncilla llamada Ojalá?"
Publicado por: Miguel Ángel | 12 abril 2007 en 08:19 a.m.
Sorprendente noticia. Hace pensar en el cocepto que esta sociedad puede tener de lo bello, por que la música trasmite lo mismo en el metro, que en el auditorio. Pero no se esta igualmente de receptivo en un metro que un auditorio.Creo que ese es el problema, la sociedad no tiene tiempo a poder pararse en su ir y venir y escuchar,no solo es con la música sino con todo en general,no tenemos tiempo para mirar a nuestro alrededor. Toda una lástima.Y otra cuestión que os planteo, creeeis que aquellos que pagan unas cifras escandalosas por un concierto de alguien asi, van para disfrutar o para hacerse ver dentro de una sociedad clasista??Supongo que habra de todo.
Publicado por: Anonymous | 20 abril 2007 en 09:44 a.m.