El viernes por la tarde estuve visitando la fundación Arrels en el corazón del barcelonés barrio del Rabal. La fundación Arrels es una muestra más del socialismo afectivo por el mundo que me dejó impresionado.
Se dedican a asistir y acompañar a los “sin hogar” de la ciudad de Barcelona. La verdad es que llegué a las 16.00 horas, lleno de ansiedad, problemas y preocupaciones. Cansado por una semana en la que había tenido fuertes e intensas situaciones emocionales y fue llegar y ver aquella gente, su mirada, el trabajo de unos voluntarios absolutamente valientes y entrar en crisis.
Yo y mis valores. Yo y mis problemas. ¿Realmente algo de lo que me pasaba tenía algo que ver con lo que le está pasando a esta gente? Y es que no se trata de sentimiento de culpa. Se trata de lejanía, de ver cómo, efectivamente, los “problemas” que me acechan no son problemas sino fruto de mi fortuna, mi éxito y mi calidad de vida.
Ellos sufren la exclusión y soledad más absoluta, no sólo causa de una falta de renta sino también de una fuerte crisis de autoestima, una situación laboral precaria y a veces problemas familiares o psicológicos. Y mientras yo y los voluntarios. Los héroes y el cobarde. Yo que en un día cualquiera ni siquiera puedo llegar a sentir que esto está ocurriendo.
El domingo fueron las elecciones. Ningún candidato pasó por allí. Probablemente yo, tampoco volveré a pasar. En cualquier caso, algo he de cambiar. Quizá todo esto no sea el verdadero camino. Seguramente, al menos, mi camino necesita ser mejorado y enriquecido con algún sentido mejor. Prometo, al menos, intentarlo.





Nuestras vidas se alejan de tener nigún sentido cuando nos dejamos llevar por la vorágine del día a día y no nos paramos a pensar el porqué de las cosas. "Hostiones" de realidad como el que te has llevado visitando a esa gente son la única manera de resituarnos e intentar ser conscientes de lo que nos rodea y de la cantidad de gente necesitada de una ayuda que sin dudarlo podemos dar. El problema es que el efecto dura poco y la vorágine es mucho más fuerte. En todo caso, enhorabuena por haber sido capaz de bajarte de la montaña rusa y reflexionar en voz alta, aunque sólo sean algunos segundos.
Publicado por: Ilansito | 31 mayo 2007 en 12:55 p.m.
Trabajamos mucho con los de la Fundación Arrels, porque el Raval entra dentro de la zona que atiende mi hospital y además allí el alcohol hace estragos.Los conozco desde que llegué a Barcelona y todavía me sorprenden.Ayudan a que sea posible el objetivo de nuestro trabajo: curar si es posible, aliviar y acompañar siempre. Es una grata sorpresa encontrarlos a todos, voluntarios y pacientes, en este blog. Viven en nuestra ciudad, son nuestros vecinos,deberían formar parte de nuestro mundo.
Publicado por: Lucía | 31 mayo 2007 en 06:58 p.m.
Gracias Ivan. Efectivamente, el contacto dura poco. Espero que al menos, el compromiso quede.Lucía, vosotros también hacéis una labor digna de mención. LA verdad es que con estas cosas, debería aprender a minorizar mis problemas.. Me encanta que tú también estes en ello. Compartir este espacio en Piedra, papel y tijera es al menos, lo mejor que yo puedo hacer.
Publicado por: Sergio Cortés | 31 mayo 2007 en 07:52 p.m.
Esta experiencia es sumamente valiosa. Y la estaré compartiendo.
Publicado por: Pedro | 10 septiembre 2008 en 02:35 p.m.