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Hace algunos días leía un informe de Rodrigo Rato en el que, con admirable optimismo, se congratulaba de lo bien que iba la economía mundial.
No es de extrañar si pensamos que aquel famoso “España va bien” fue en la era en la que el ministro Rato dirigía nuestros destinos económicos.
Este semestre se han presentado al FMI los planes estratégicos que las 5 economías más potentes del mundo (a saber: China, Eurozona, Japón, Arabia Saudí y EEUU) han preparado para salvarnos de la quema. En resumen, hemos de estar muy contentos:
- China va a potenciar la demanda interna y a portarse bien con su flexible tipo de cambio.
- En Europa vamos a seguir mejorando nuestros mercados laborales, productivos y financieros.
- Japón consolidará su régimen fiscal y acelerará su sus reformas del mercado laboral.
- Arabia Saudí aumentará sus infraestructuras y su gasto social además de, por supuesto, su capacidad de producción de crudo.
- Y los señores de EEUU equilibrarán su presupuesto (por fin??) y mejoraran el ahorro privado y (atención) su eficiencia energética.
En fin, que, El mundo va bien señores. Y ahora nosotros vamos y nos lo creemos. No sé si el señor Rato se ha parado a pensar sobre los desequilibrios en África causados por los créditos y ayudas de cooperación que da el FMI, o la deuda externa que tienen los países latino-americanos con el mismo FMI y que portan como una losa sin que nadie se apene por ello. O que el Banco Central Europeo y la Reserva Federal no paran de subir los tipos de interés para contener la inflación. Tampoco parece preocuparle la calamitosa situación del Banco Mundial (con su responsables en el ojo del huracán) o la Organización Mundial del Comercio, controlada por los Estados Unidos.
En fin, Señor Rato, por favor, en lugar de amenazarnos con más comisiones y cruzadas para salvar el mundo y su economía (ahora se anuncia un nuevo foro para estudiar la globalización..) seamos serios. Los discursos, discursos son. La realidad siempre es más dura.