
Esta noche ha sido una de esas en las que uno tiende la ropa de sus deseos y dudas más personales. Hacía tiempo que no veía a Anna y Xavi y hemos tendido una intersante conversación sobre nuestras geografías personales al amparo de una mesa del borne.
Y es que el equilibrio entre la realidad y lo soñado es complicado. Nos surgía la eterna duda entre el hoy y el mañana, como cuando un escalador se encuentra en mitad de la cota, escalando su propia geografía personal.
Es cierto: estamos en la edad en la que uno no sabe si subir a la cumbre o mantenerse en el campamento base. Quizá sea lo propio. Como también es propio tres realidades en una misma mesa.
Y entonces la pregunta: qué tengo que hacer para que esto tenga sentido? La verdad es que yo tengo mi propia respuesta, mi propia anatomía dispuesta al fracaso y preparada también para el éxito. No creo que los caminos sean inamovibles. Prefiero pensar en coyunturas adecuadas. La famosa "voluntad conducida"
Esta noche no es la noche para la teoría. Es simplemente la noche en la que me agradan las preguntas. Es bueno que te hagan preguntas inteligentes.
Ya vendrán, sin duda, los tiempos de las respuestas..
Mientras, espero, que este último café, no me haga andar demasiado despierto. Mañana he de sacar tiempo para, como poco, seguir esclando: yo soy de los que mira hacia arriba.
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