Sufro la psicopatía de las palabras. Genero sueños que desfallecen en la primera curva, justo antes de ver el camino. Entonces he de revelar que la opinión cuenta y los consejos se hacen fuertes. No todo puede ser crear, pensar, mirar hacia delante y rechazar la contención.
La vida es mesura, temple, hacerse con la realidad tal cual es y no tal cual tiendo a pensarla. Tengo profesión cuentista. Esto me afecta a lo acordado. Por eso muero en el intento y me desgasto en la espera.
A veces, todo eso falla. Planeo subir la escalera, me quedo sin peldaños. Trepo por la ilusión del suceso posible. Calculo la integral de probabilidad y me da finita.
Todo se desvanece. Me quedo en el banco. Con el boleto de estación y la desidia que acecha.
Es la muerte de las expectativas. Justo el eterno momento en el que todo vuelve a empezar.
No desisto. Seguro que hay algo.. después de la muerte.





No desistas nunca Sergio, seguro que hay algo a la vuelta de la vibración de tu teléfono en forma de sms.Y si no, los optimistas sabemos que las expectativas no mueren solas, las matan nuevas expectativas. Porque, ¿qué iba a hacer entonces el absorto expectante que eres? Evidentemente nuca ser expectante-espectador. A esos sí que se les mueren las expectativas.
Publicado por: Miguel Ángel | 31 octubre 2007 en 09:02 a.m.
Bueno... passava jo per aquí... i he vist un comentari d'en Miguel Ángel. I he dit: "Per què no dius algo i tornes a provocar l'amic d'Almeria?"Però no, només vull saludar-lo, sabent que ha passat el darrer cap de setmana al nostre país i no ens hem pogut veure!Una abraçada!
Publicado por: Pere Cardús | 31 octubre 2007 en 04:21 p.m.