“Seamos realistas: hagamos lo imposible”
Ernesto Che Guevara.
25 de noviembre de 2007.
Queridos Compañeros:
Tengo la extraña certeza de lo evidente. El vacío que dejan los senderos del bosque cuando son escrutados temprano, en la mañana, antes de que lleguen los demás y hagan ruido.
Este viernes, hemos realizado la última sesión del Programa Vicens Vives en el que hemos tenido la fortuna de participar. Un programa que nos ha juntado con un objetivo: Activar a una generación que está emergiendo.
Somos una generación que necesita poner en valor el compromiso y el liderazgo como exponente de una nueva ciudadanía, autónoma, libre y solidaria, motor de una sociedad civil más activa. La generación que está emergiendo, está llamada a desarrollar su identidad y su sentimiento de pertenencia en un entorno cambiante. La generación que emerge, ha de fijar referencias, proyectar ideales y comprometerse con su territorio para poder afrontar un nuevo escenario “líquido” regulado por la globalización y la cultura tecnológica. Un marco en el que se desdibujan los objetivos, las relaciones y las expectativas.
Hemos compartido reflexiones y hemos obtenido miradas sobre la realidad que nos permiten enfrentarnos a esta situación, y ahora tenemos la responsabilidad de generar un nuevo estado mental en nuestras conciencias. Una agitación peligrosa capaz de algo, tan vertiginoso, como cambiar nuestro entorno.
He notado durante este año un proceso complejo e interesante. Un recorrido que iba confirmando y amplificando mi necesidad de ver el mundo con otros ojos. De implicarme y pasar a la acción. He contrastado algo que ya estaba incipiente en mis sueños: lo posible que es cambiar el mundo. Este proceso a través del cuál, la reflexión toma partido y sale de la indeferencia. Algo similar a lo que Le Corbusier me enseñó a través de su “parcours architectural” a la hora de vivir una obra de arquitectura. La importancia de la experiencia relacional del espectador con el contenido. Eso que, como hemos visto, define al arte contemporáneo y a la capacidad de compromiso. La mirada desde la cual observamos nuestra realidad interpela directamente a nuestra conciencia.
Sí, ha pasado casi un año desde que comenzamos este itinerario que nos ha llevado a generar este nuevo estado mental. Cada uno, seguro que ha vivido su propia transformación, pero lo que está claro, es que seguro que a ninguno ha dejado indiferente. Nuestra responsabilidad es ser capaces de conciliar el pasado con el futuro posible que deseamos. Ser joven, como decía Steiner, es tener el derecho a equivocarse, generar un Destino basado en la capacidad de transformar los destinos de la memoria en los destinos de la posibilidad.
La generación Vives me ha permitido sentirme parte de un colectivo que se preocupa por entender las cosas que pasan, que respeta su pasado y se compromete con su futuro y con su territorio. Me ha dado la oportunidad de consolidar una mirada crítica y con criterio así como conocer a unos compañeros llamados a cambiar la sociedad donde vamos a vivir en el futuro y a los que quería rendir homenaje en esta carta abierta.
Gracias por haber sido catalizadores de mis ideales y por ser, entre todos, la gasolina que me ayuda a impulsar mis sueños, nuestros sueños, aquellos que nos llevarán a diseñar nuestro imaginario colectivo, aquél que ha de cambiar lo imposible.
Ahora es momento pues, de poner manos a la obra!!




Totalmente de acuerdo en lo de cada uno ha vivido su transformación interior y que el programa-VV es percisamente eso.Pau Abelló
Publicado por: pau abello | 26 noviembre 2007 en 07:34 p.m.