Leo en La Vanguardia de hoy jueves una reflexión sobre el liderazgo de Alfons Sauquet titulada "el liderazgo en femenino".
Concluye que: parece lógico pensar que existen dos modos de gestiónar: el masculino que bascula entre la competitividad, racionalidad y la jerarquía, y el femenino, construído sobre la dimensión relacional, la empatía, la emoción, etc.
Nada más lejos.
En mi opinión, no cabe hablar de liderazgo de hombres y de mujeres. Si la idea es distinguir dos tipos de liderazgo (femenino y masculino) me parece bien. Si representa distinguir liderazos de género, no puedo compartir la reflexión del bueno de Sauquet.
Tengo relación habitual con líderes hombres y líderes mujeres. Ambos aplican diferentes liderazgos (femeninos y masculinos) independientemente de su género.
Yo mismo, si puedo tener liderazgo, me posiciono como líder claramente femenino.
Ciertamente la correlación entre la historia y los modelos de liderazgo es real como se cita en el artículo. El hecho de el acceso de la mujer a los puestos de dirección es un factor central y esencial en este cambio, pero no el único. Yo creo más en la necesidad de proyectar el liderazgo a las necesidades de los modelos económicos y sociales del entorno.
Hace poco, en un acto organizado por mi apreciado (y referente) ángel Castiñeira, en un diálogo con garrigues Walter (indudable líder) aportaba una visión que me resultó genial:
"Hoy no importa tanto reflexionar sobre cómo se ha de liderar sino como quiero ser liderado"
Es para pensar el cambio hacia un nuevo paradigma que introduce esta reflexión.
El liderazgo como capacidad para gestionar voluntades, adquiere una sorprendente dimensión en la que la capacidad de generar visión del líder no es lo central sino la voluntad de ser liderado.
Concluye que: parece lógico pensar que existen dos modos de gestiónar: el masculino que bascula entre la competitividad, racionalidad y la jerarquía, y el femenino, construído sobre la dimensión relacional, la empatía, la emoción, etc.
Nada más lejos.
En mi opinión, no cabe hablar de liderazgo de hombres y de mujeres. Si la idea es distinguir dos tipos de liderazgo (femenino y masculino) me parece bien. Si representa distinguir liderazos de género, no puedo compartir la reflexión del bueno de Sauquet.
Tengo relación habitual con líderes hombres y líderes mujeres. Ambos aplican diferentes liderazgos (femeninos y masculinos) independientemente de su género.
Yo mismo, si puedo tener liderazgo, me posiciono como líder claramente femenino.
Ciertamente la correlación entre la historia y los modelos de liderazgo es real como se cita en el artículo. El hecho de el acceso de la mujer a los puestos de dirección es un factor central y esencial en este cambio, pero no el único. Yo creo más en la necesidad de proyectar el liderazgo a las necesidades de los modelos económicos y sociales del entorno.
Hace poco, en un acto organizado por mi apreciado (y referente) ángel Castiñeira, en un diálogo con garrigues Walter (indudable líder) aportaba una visión que me resultó genial:
"Hoy no importa tanto reflexionar sobre cómo se ha de liderar sino como quiero ser liderado"
Es para pensar el cambio hacia un nuevo paradigma que introduce esta reflexión.
El liderazgo como capacidad para gestionar voluntades, adquiere una sorprendente dimensión en la que la capacidad de generar visión del líder no es lo central sino la voluntad de ser liderado.
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