Capítulo 11/19
Despues de unas 30 horas de viaje he llegado a ciudad real. La aventura ha terminado e intento adaptarme a las luces, los villancicos y las colas en las cajas de zara. Tengo la sensación de vacío que dejan los recuerdos recientes. No acabo de justificar todo lo vivido y cuando me paro a dormir para recuperar las horas de insomnio, comienzan ha pasar por mi cabeza cientos de imágenes, recuerdos, palabras, caras, olores...
He bajado al centro tras intentar dormir un poco para acabar de comprar los regalos de noche buena. Todo me parecía ajeno. Sé que esto durará pocos días y pronto estaré de nuevo en la dinámica pero me noto en los ojos una mirada distinta. Cuando dejé el aeropuerto de Dakar (ese sitio infernal donde sólo pasan problemas) pensé que deje algo irrecuperable.
Hoy he estado viendo las fotos. Espero al barcelona-Madrid de esta noche para acabar de verme occidental.
El único vestigio a ciencia cierta que me queda de África es mi pastilla de malarone diaria. Me acompañará aún unos días. Sigo sin tomar coca cola. Ahora es tiempo de familia y de contar las historias. Pronto llegará de nuevo la innovación.
Mientras volvía leí el País y noté que no me interesaba nada...
Son las cosas de la malarone.
Bienvenido a casa. Estoy limpio y huelo bien. Eso sí que da placer.
Enviado desde mi dispositivo inalámbrico BlackBerry®
Despues de unas 30 horas de viaje he llegado a ciudad real. La aventura ha terminado e intento adaptarme a las luces, los villancicos y las colas en las cajas de zara. Tengo la sensación de vacío que dejan los recuerdos recientes. No acabo de justificar todo lo vivido y cuando me paro a dormir para recuperar las horas de insomnio, comienzan ha pasar por mi cabeza cientos de imágenes, recuerdos, palabras, caras, olores...
He bajado al centro tras intentar dormir un poco para acabar de comprar los regalos de noche buena. Todo me parecía ajeno. Sé que esto durará pocos días y pronto estaré de nuevo en la dinámica pero me noto en los ojos una mirada distinta. Cuando dejé el aeropuerto de Dakar (ese sitio infernal donde sólo pasan problemas) pensé que deje algo irrecuperable.
Hoy he estado viendo las fotos. Espero al barcelona-Madrid de esta noche para acabar de verme occidental.
El único vestigio a ciencia cierta que me queda de África es mi pastilla de malarone diaria. Me acompañará aún unos días. Sigo sin tomar coca cola. Ahora es tiempo de familia y de contar las historias. Pronto llegará de nuevo la innovación.
Mientras volvía leí el País y noté que no me interesaba nada...
Son las cosas de la malarone.
Bienvenido a casa. Estoy limpio y huelo bien. Eso sí que da placer.
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