Sé que no he acabado los capitulos pero entiendo que ya no tiene demasiado sentido seguir con el diario. Hoy es 24, la víspera de noche buena. No me canso todavía de explicar las aventuras a todos los amigos que me estoy encontrando. La navidad me ha absorbido ya por completo y hoy he caído en todas y cada una de las tiendas que hacen honor a la navidad y a la tarjeta de crédito. He ido con Jorge, mi sobrino de 4 meses a pasearme por zara como me gusta hacer para parecer un buen papá madurito. Es todo un éxito.
Ahora ya me cuesta trabajo acordarme de tomar malarone cada día y ayer tomé mis primeras cocacolas (con ron, por cierto): ahora si! Ya estoy de vuelta.
He escrito a kaoussou un mail de agradecimiento por todo lo bien que se ha portado con nosotros. Si no llega a ser por él, el trabajo hubiera sido un desastre.
Está noche, en mitad de los regalos, recordare a siveringi, a mamadou, a mame, a bimta... Y a todos los que me han hecho vivir en estos últimos días todas estas experiencias.
Pensaré dónde estarán, qué estarán haciendo, esa típica acción que aprendí en amélie de mirar al cielo en la noche pensando que estarán mirando lo mismo.
Todos ellos estarán aquí está noche. En el calor de mi casa, invitados a una mesa muy diferente a la que ellos están acostumbrados...
Por último, gracias a todos los que habéis seguido este diario hipocondríaco de un consumidor de malarone. Vuestros comentarios y ánimos me han hecho sentir muy arropado y siempre en casa. Gracias por vuestros piropos!!
Esto no ha acabado. Tenemos un compromiso con África. No vamos a salvar el planeta pero, por favor, pongamos un poquito de nuestra parte.
Pronto volveré. Espero que todos sigáis ahí para leer, y por supuesto... Si alguno se anima... Ya sabe.. Los sueños están ahí para cumplirlos...
Enviado desde mi dispositivo inalámbrico BlackBerry®








