
Yo he de amar el silencio, la soledad y las tardes vacías
los reproches y las desesperadas apelaciones que llaman
justo antes de tu camino:
La vieja casa en medio del bosque,
los detalles en la almohada.
Es cierto que llegué a esperar al éter,
mil veces he gritado ausencia, soñado penumbra
(de más está decir la palabra,
el recuerdo de nuestro desastre.)
Lo tengo todo,
casi lo que no he podido desear, por lejano y vacío,
y lo que ni siquiera espero:
La luz y el desconsuelo,
el frío y el miedo
Así llegué a amarte,
Como la voz busca la boca
Y todo parece discurso.
Es extraña la vida…
© Sergio Cortés Abad
Celebrando Sant Jordi.







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