Hoy he descubierto al director Coreano Kim Ki-duk. La poesía del silencio y la declaración sin palabras de un leguaje de cine único y excelente.
Su película “Bin-Jip” (Hierro 3), ha pasado a ser para mi una de esas obras maestras que quedan en el recuerdo. Es verdad que el cine asiático, de indudable belleza plástica, nunca ha llegado a llenarme por completo. Más bien me ha parecido siempre de ritmo lento y cansino, con demasiadas historias implícitas y con unos personajes absolutamente complejos y ricos pero sin gancho.
Con “Hierro 3” he quedado prendado de Ki-duk en su despliegue de lenguaje sin palabras, una densidad de silencios e iconos gráficos que cautivan desde el primer minuto. Hace muy poco, tan sólo unas semanas, también disfrute de una sensación parecida, aunque con otros matices, con la ausencia de palabras en la también genial “La Soledad” de Jaime Rosales.
Ahora, después de estas dos obras maestras, me pregunto, si realmente me estoy aproximando al placer por el canto del silencio. Supongo que, lejos de este ruido de cada día, contar sin palabras, adquiere una sensibilidad infinita.







Viendo que estás re-descubriendo el universo fílmico asiático, permíteme recomendarte a otro cineasta, también coreano, Chan-wook Park, y su impresionante obra visual. Imprescindible/imperdible "Old Boy".
Publicado por: Bullit | 20 abril 2008 en 09:52 p.m.
Tomo nota de esta interesantísima recomendación!!
Publicado por: Sergio Cortés | 22 abril 2008 en 10:19 p.m.