Ayer estuve en la presentación que Oblong Industries hacía para un grupo reducido de unas 20 personas de la comunidad de antiguos alumnos del MIT en Barcelona.
Gracias a Ricard Huguet de invenio que me ha invitado a esta presentación, he podido caer en el hechizo fascinante de esta tecnología que fue usada en la película Minority Report.
Uno de sus creadores, John Underkoffler, nos ha hecho una muestra de lo que se puede hacer con esta nueva herramienta. Podéis ver sus explicaciones en este video de la CNN:
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=sTZwb6WfEhw&hl=en]
Ciertamente, el ser humano tiene una capacidad de aprendizaje infinitamente mayor sobre un entorno físico que sobre un entorno virtual, por lo que esta interficie nos propone, no un modelo de realidad virtual sino un modelo de interacción con el entorno según un lenguaje de gestos físicos en las manos. Es decir, el tema no está en lo que podemos manejar sino en como interactuamos con nuestro entorno virtual. Me han sorprendido muchas cosas, entre ellas la de los estudios que les indican que esta manera genera muchas menos patologías ergonómicas que los tradicionales ratón-teclado, o que con sólo la definición de un lenguaje de signos estándar de unos 15-20 signos podemos hacer el 90% de las órdenes al sistema. Es curioso también el tema de que no todos los signos que hacemos con las manos son universales y que por tanto se requiere una simplificación de los gestos o los test de usabilidad que han hecho y que comenta muy bien en su post Ramón Sangüesa al que por cierto me he encontrado allí.
Pero efectivamente, también he encontrado algunas cosas no tan positivas. La principal es que ciertamente parece un producto que un largo “time to market” y que no está aprovechando intensamente las posibilidades de un modelo más de “open innovation”. En este caso, parece un desarrollo muy cerrado y que no ha previsto la interacción con desarrolladores orientados a la aplicación de mercado. Por ejemplo, pensar en cómo los sensores de la sala se adaptan al creciente uso de los ordenadores portátiles, la integración en los coches del sistema o los departamentos de I+D de las empresas de pantallas de televisión por ejemplo. Claramente hay muchas de las cosas que podrían ir más rápido y con desarrollos más soportados por una necesidad del mercado y una experiencia de uso. Parece que el desarrollo del proyecto se ha llevado demasiado desde un laboratorio de alta tecnología sin mucho lugar para aplicaciones a la vida real.
En todo caso, es una tecnología extraordinaria y alucinante. Les deseo la mejor de las suertes en su comercialización y en su launching en Europa y Barcelona. Suerte.




Comentarios