Nunca he sido un gran amante del modelo starbucks salvo cuando uno está a 30 bajo cero en chicago y el resto de cafés son aguachirris o cuando, en Londres, puedes llegar a matar por algo que sepa a café. Entonces starbucks representa un lujo asiático.
Por el resto, no encuentro valor. Me sorprende que hayan. Cambiado su experiencia de uso. De un lugar donde estabas conectado a wifi han pasado a carteles como "desconectate con un Capuccino". Parece que ahora se apuntado más a la ola del "slow coffe".
Como siempre, tengo delante de mi ese famoso "para proteger la calidad del café, le rogamos no fumar"... Si fuera fumador hasta les haría pleitesía por tan brillante y elegante excusa. Una frase que coloca a su oro líquido en el centro de todo el teatro.
Y bueno, por lo demás nada nuevo, una minicola para pedir (son lentos en proceso), dos extranjeros y algunos cuadros feos.
Yo me quedo con el "café Manolo" con sus churritos y sus azucarillos!!
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Starbucks ya no mola hace tiempo. Sin WiFi pierde mucho. Para lo barbaro y sintetico a lo Baricco, probaremos Nespresso Cafe. Para experiencias antiguas, casa Manolo, o el San Marco de Sarria o el Cafe Central.
Publicado por: Ramon | 14 mayo 2008 en 07:44 a.m.