Hoy se cumple 25 años de la muerte en méxico de Luís Buñuel.
Para los que nos gusta el cine de verdad, Buñuel ha sido uno de los directores que ha abierto las puertas de la experimientación con la imagen y con los conceptos.
Pero no solamente esto, Buñel, para mi representa un inapelable nexo de unión entre muchas de las corrientes y expresiones intelectuales que han marcado mis gustos y que marcaron la historia y la sociedad del siglo XX.
En el cine de Buñel, se econtró lo mejor del movimiento francés del surrealismo capitaneado por André Breton, con las tardes de tertulia en la Residencia de Estudiantes junto con la poesia visual aprendida de García Lorca y, sobretodo, los iconos imposibles de su amigo Dalí.
Aquellos cócteles explosivos, no pudieron más que originar un sin fin de obras maestras como El Perro Andaluz (hecha con 25mil pesetas), Viridiana o El Angel Exterminador.
Hoy la industria del cine anda muy lejos de esto. Quizá ni siquiera le suena el nombre de Buñuel. Eso sí, queda muy bien en las salas modernas o en los cafés del borne o Chueca. Pero realmente el gran público parece querer otra cosa. Las salas se vacían y los promotores imponen su tiranía.
Yo, aunque sólo sea hoy, rindo homenaje a este cine. Un lenguaje que tenía algo más que decir.
Todavía debemos quedar algunos "perros andaluces" por el mundo.





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