He pedido permiso a mi realidad vital para tomarme unos años de dedicación a mi espacio personal. Fue fácil: escribir una estancia del modelo A-234, firmar por duplicado en la “copia para la administración” y quedarme con un “ejemplar para el usuario”.
Dejé algunas casillas sin rellenar como la de: “indique su próxima dedicación” o la de “Disponibilidad de tiempo libre”. Después, fue sólo pagar las tasas, pasar por la ventanilla de sellado, un par de notarios que dieran fe de amistad de que la decisión estaba siendo la correcta, y listo para comenzar a vivir una nueva vida.
Acompañé mi solicitud con un par de fotos de carnet bien recientes para comprobar de manera infalible el efecto positivo de la medida en mi buena cara progresiva.
La recomposición de mi espacio personal sigue la estricta legalidad estipulada por el último ejercicio jurídico y fiscal del buen vivir: sólo hacer lo que me gusta, ganar dinero por ello y disponer de tiempo para la gente que me quiere. La nueva ley de dotación sentimental juega a mi favor. He estado preguntando de ventanilla en ventanilla las posibilidades de revocar la decisión: “en tiempos de crisis: ninguna.”
Hoy he recibido una notificación a mi solicitud: “Está usted autorizado para su espacio personal. Disfrute, no tema y sobretodo no mire hacia atrás.” Llevaba el sello de un organismo desconocido. Venía traída por un individuo con uniforme. Justo cuando procedí a leerla me comentó: Tenía usted cara de necesitarla….





Nice post Mr Polite! Enjoy the summer, it´s too hot to drink Guiness now but hopefully when you return from Cambodia we can meet up.
Publicado por: Jim | 02 julio 2008 en 11:25 a.m.
GRANDE!!! Muy buen post, me ha encantado Sergi. Enhorabuena por tu nueva vida y a ver si es posible que nos veamos un poquito más!!!Abrazo.
Publicado por: Ilansito | 02 julio 2008 en 02:56 p.m.