Sobre el lenguaje de los mensajes de texto y las comunicaciones por Internet:
Quería escribir este post utilizando el lenguaje que usa la generación “Tuenti” para comunicarse pero la verdad es que he cambiado de opinión: soy un auténtico patán.
Algunas veces he discutido con algunos filólogos amigos míos sobre la idoneidad o no de este tipo de usos en la comunicación. Cuál era mi sorpresa al asistir perplejo a la aceptación por los que yo creía puristas de la palabra precisa y el verbo perfecto, cuando defendían a ultranza esta modalidad y le daban el veredicto de inocencia. Yo, por el contrario, al principio era beligerante. Ahora lo comprendo: no entendía ni entiendo ni papa.
El caso es que, parece ser, que lo importante en la comunicación es que se comunique (parece obvio) y es acertado aceptar procesos de simplificación en el lenguaje. Creo que nunca antes un factor (en este caso el uso de la tecnología móvil) había afectado de una manera tan intensa y en tan poco tiempo a un lenguaje.





Llegados a esta parte, déjenme decirles algo: siempre creí en las cosas completas. Era de los que odiaba los huevos fritos con patatas donde sólo había un huevo, las gafas de monóculo y las motocicletas para dos acompañantes con sidecar.
Ya le hemos puesto cara a la crisis: Se llama caída libre de Martinsa-FADESA. Ahora es el día en el que ya no podemos decir que no lo sabíamos. 







