Pensemos por un instante en este verbo tan conocido como inusual en nuestras vidas:
DESENCADENAR:
1 Provocar algo que se manifiesta con intensidad o violencia: la noticia del hundimiento de la bolsa de Nueva York desencadenó, en 1929, una ola de suicidios. SINONIMO desatar.
2 Soltar algo o a alguien que está sujeto por una cadena u otra cosa: desencadenar a un preso.
3 quitar las cadenas que sujetan a una persona, animal o cosa: desencadenar al perro
4 producirse súbitamente un fenómeno inesperado.
Es que, a veces, la vida es desencadenar. Ponernos en procesos que inevitablemente lleven al desequilibrio. Algunos tenemos la debilidad de la reacción en cadena, es decir, la extraña adicción a generar pequeños eventos desencadenados que uno tras otro convulsionan nuestras vidas.
Es la enfermiza levedad del ser: la sensación del abismo frente a lo desconocido. Y lo cierto es que, al final, toda la inexorable concatenación de los hechos, nos lleva, en términos generales, hacia el éxito final de nuestro objetivo.
Llamémosle teoria de la incertidumbre o principio natural de la entropia. Otros lo llaman hipótesis del caos o simplemente la creencia en que existe en el ámbito matemático la integral sobre campo complejo y que, ésta, tiene solución finita cuando los límites entre A y B son finitos.
El caso es que ahora me pongo en la situación de uno de ustedes. Aquellos que me leen y que ya son raros por naturaleza. Y me dispongo a sufrir una desencadenada reacción de repulsa o adhesión respecto a este post. Logro imaginar que la acción segura al suceso reactivo es pensar que estoy loco (así es en parte) Y en esto consiste la acción de desencadenar: Provocar algo que se manifiesta con intensidad o violencia.
Llévenlo más allá: En los últimos tiempos, tenemos la sensación de que el flujo de experiencias es constante en nuestra vida, lejos de lo atomizado de las reacciones desencadenantes. Es más fácil creer que hacer, de eso no cabe duda. Ahora bien: si sobre la hipotesis de partida, introducen una pequeña perturbación (recomendablemente de caracter voluntaria), encuentran aquí el comienzo del proceso en estudio: Ya te tienen el desencadenamiento de su futuro.
Y para acabar este análisis existencial, les dejo la siguiente pregunta: y dónde queda el "provocar"?
Yo me afilié a las hipótesis de la escuela de "desencadenar", pero bien pudieran ser ustedes "provocadores" de profesión... ustedes decidan: para gustos hay colores.