Este fin de semana de visita por Londres, junto con mis amigos de "Arquitectura Base" (Antonio y Valentini) y otros "world wide friends", tuve la ocasión de encontrarme con un libro de Edward Weston en el "Serpentine Pavillon" de Hyde Park.
Weston, está considerado como uno de los fotógrafos americanos más importantes del siglo XX y destaca por su capacidad para inmortalizar desnudos y formas vinculadas al cuerpo humano. Su serie de obras más famosa, quizá son aquellas fotografías que representan las formas sugerentes de pimientos que se confunden con curvas de cuerpos desnudos con un alto grado de erotismo.
"Las apariencias engañan, sí señor". Esto fue lo que pensamos inmediatamente cuando comentámos los efectos que provocaban estas fotos. Y traigo esto a mi bitácora por lo siguiente:
Una reflexión:
¿Han pensado alguna vez mis lectores cual es la diferencia entre un pimiento y un desnudo?
Lo cierto es que poca, ¿verdad? Pues eso mismo digo yo. Pero lo cierto es que los pimientos siguen siendo pimientos y los desnudos siguen siendo desnudos.
Algunos medios de comunicación, todavía no se han enterado de que no nos gusta comulgar con ruedas de molino.
Nada más... piensen. Reflexionen: ¿Cuántos pimientos vemos cada día y cuántos desnudos?








Yo siempre digo que el "pecado" está en los ojos del censor, no hay nada como la libertad de expresión plena, incluida la artística... Lovely pictures.
Publicado por: eureka | 16 octubre 2008 en 01:48 p.m.
Hola... ¡Qué bonitas imágenes!, me encanta esa curva de la espalda (la del primer pimiento).
Como comentó ya alguién por aquí veo que en este blog se aprende mucho, la verdad es que no sé porqué no tienes más visitas.
Para darte también algo a ti, te envío esta cita que a mí me gustó mucho:
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Galeano
Un saludito y espero verte por Cáceres
Publicado por: Roxanne | 20 octubre 2008 en 02:22 p.m.
Bueno ya se sabe que las visitas no son lo más importante de esta vida, sino la calidad de las mismas :)
gracias a las dos..
Pues sí.. nos vemos en Cáceres...!! :)
Publicado por: sergio cortés | 20 octubre 2008 en 11:56 p.m.