Ayer, en un acto cuya organización coordiné para la Fundación Banesto y Telefónica, el fenómeno de la naturaleza Carles Torrecilla, dijo aquello de “Ahora ya puede decir usted que tiene una empresa anticrisis”.
Y esto me hizo pensar: ¿“tengo una empresa anticrisis”?
Pues la verdad es que yo no me había planteado cuando empecé en esto de la emprendeduria el dilema así. Yo lo que me había planteado es una serie de preguntas sobre el modelo de negocio y una serie de requisitos y aspectos clave sobre la estrategia de montar la empresa. Ya se sabe: aquello de posicionamiento, factores competitivos, modelo de innovación, etc.
Y en esto que apareció de entre la nada la “empresa anticrisis”. No es que el bueno de Carles haya dicho nada nuevo que no hayamos dicho en este taller que llevamos haciendo desde el año 2004 sino que, algo sí que ha cambiado, ahora las empresas que no han tenido en cuenta estas preguntas, en la crisis, han sido condenadas a la muerte.
La respuesta al "por qué" del cliente y no al "qué quiere el cliente". Lo que está en el fondo. Aquí está la solución. Es sencillo. Y la puesta en marcha de esa respuesta, en mi caso generó un modelo de Low Cost en tarifa plana que rompe el mercado existente y abre un nuevo modelo en contenidos.
Pero, como se explica en esta locución de su tertulia habitual de RAC1, el modelo low cost no es el modelo de bajo precio. No se puede confundir con barato o caro o identificar con falta de calidad. El modelo low cost es “BAJO COSTE”. Es quitar todo valor que el cliente no percibe como tal. Low cost son “diferentes calidades”, escalados y adaptación a paquetes. Si además es tarifa plana, pago por uso.. mucho mejor.
Otro aspecto importante es que, en épocas de crisis, las empresas nacen gacelas. Con la flexibilidad necesaria para adaptarse al cambio y el endeudamiento justo para no caer en el desequilibrio.
No nos engañemos, todos queremos low cost en nuestra vida. Consumir necesariamente lo que valoramos, el resto es accesorio. En mi caso, en toda esta historia sólo hay una cosa peligrosa: que el producto todavía no se entiende correctamente. Estamos justo en la primera ola de uso. A nadie le tenemos que explicar lo que es un vuelo, un mueble o un seguro de casa pero sí la red social y las herramientas.
Ahora he puesto en mi “agenda” la obsesión de construir “empresas anticrisis” (la haya o no la haya) es otra manera de ver las cosas. Buscar salidas a las condiciones difíciles.
Carles: después de 26 talleres de estos que me he chupado con vosotros no dejas de sorprenderme. Brillante.





No puedo menos que estar de acuerdo Sergio. Cuando nosotros, desde la representación del comercio urbano de Gijón, hablamos del cliente, solemos decir que no importa el qué vendas, sino el cómo lo vendas. Sólo los "cómo" producen emotividad en el cliente, experiencias, buenas o malas, y las buenas crean redes y una publicidad gratuita: "lo bien que lo pasé comprando y lo bien que me trataron". Claro que, con demasiada frecuencia, clamamos en el desierto.
Publicado por: Carmen Moreno | 24 octubre 2008 en 04:23 p.m.
Yo también te quiero Sergio. Eres un "amigo anticrisis", que también existen.
Publicado por: Carles Torrecilla | 15 marzo 2009 en 12:18 a.m.