Siempre que escucho jazz me ha asaltado la duda sobre si lo que más me gusta es la trompeta o el saxo. El eterno dilema entre Miles Davis o John Coltrane o entre Chet Baker o Charlie Parker. Lo cierto es que, algún amigo mío diría sin pensar: pero Sergio, ¿qué más da? ¿Es que no te pueden gustar los dos? Y no le falta razón.
Traigo esto a colación, por el artículo de Felipe González que he leído esta mañana titulado “Por qué y Para qué” en el que, con gran acierto, valoraba la entrada al final de España y Zapatero en la reunión que tendrá lugar esta semana entre los líderes mundiales para salvar el mundo. Según González, no importan tanto las razones del “por qué” España ha de estar en esta reunión (cosa que ha traído de cabeza a nuestro singular Moratinos en las últimas semanas) sino el “para qué” necesitamos estar allí y qué es lo que aportaremos en esa reunión.
Efectivamente, en este segundo punto, yo no lo tengo tan claro. España ha demostrado, hasta ahora, tener un sólido sistema financiero y una pésima política de exteriores. Es cierto. Pero el caso es que no me parece que el proyecto estratégico futuro del país sea suficientemente potente como para poder aportar algo sobre el nuevo orden mundial, o venir a resolver el difícil pecado de un capitalismo desgastado. La visión internacional de España en los últimos años ha pasado del lamentable y servil suceso de las Azores de Aznar a la falta de visión clara del proyecto de la “alianza de civilizaciones” de Zapatero. En verdad no hay tanta diferencia entre la trompeta de Aznar y el Saxo de Zapatero: ambos son proyectos políticos carentes de una verdadera proyección y propuesta de política internacional y orden mundial.
Como la trompeta y el saxo en el jazz, lo importante es la sensibilidad. Porque sino, estamos hablando de dos instrumentos iguales: ambos son utensilios metálicos a través de los cuales se hace pasar el aire al objeto de emitir un sonido. Pero en la realidad, es grande la diferencia: ¿no creen?
Este país llamado España ya está en “la cumbre”. Ahora parece que el trabajo está cumplido. No señores. No!. Les falta explicarnos para qué quieren estar en la cumbre. Cuál va a ser su propuesta. Como dice Obama: “Change has come to America”. Ahora nos toca decir a nosotros: ¿cuál es el cambio que ha venido a nuestro mundo para quedarse? En definir un proyecto de futuro con fuerza y con capacidad de ilusión está la clave.
El papel que puede jugar España en el nuevo orden mundial es muy interesante: no sólo porque ha demostrado en los últimos 20 años que tiene capacidad el desarrollo, ni tampoco porque su sistema financiero, además de ser sólido tiene algunas de las entidades bancarias más importantes del mundo(como el caso del Grupo Santander). España es un agente clave en la cohabitación y protagonismo de toda América Latina y es el enlace clave al sur de Europa para gestionar un mejor trato más justo y responsable con el continente africano. Por último, también es notable el papel que jugamos en el arco mediterraneo como país de referencia.
Todos estos factores, unidos al de una sociedad con ganas y capacitada para aportar algo al mundo, nos deberían colocar en un papel que nuestro políticos (en los últimos 15 años) no han sabido jugar. En esto González, sí que tuvo una visión privilegiada. España supo jugar donde tuvo que estar (OTAN, UE, etc..) y supo ganarse el liderazgo que le tocaba en todo momento.
Esperemos que en la cumbre de esta semana, Zapatero retome el pulso del lugar donde nos toca estar, y, que quede claro, no es necesario sacarse un conejo de la chistera, ningún proyecto grandilocuente de esos que el presidente nos acostumbra poner, a veces,sobre la mesa. Es mejor hechos, rotundidad en las ideas, coherencia y sobretodo sentido de la responsabilidad.
Mucho me temo que la estrategia será una estrategia efectista. Aún estamos a tiempo. Nunca antes fue tan necesario coordinar a Miles Davis en un quinteto de Coltrane.




es notable el papel que jugamos en el arco mediterraneo como país de referencia.
Publicado por: ray ban uk | 23 junio 2011 en 08:31 a.m.