Os imagináis poder recuperar todo ese tiempo que alguien os ha quitado? Muchas son las situaciones en las que uno no puede gestionar su propio tiempo: gente incompetente, reuniones interminables, colas en las ventanillas por un proceso mal diseñado, etc, etc…
También existen algunas personas que tienen la extraña facilidad de ser “ladronas de tiempo”… la mejor herramienta de gestionar estas personas es el correo electrónico. Otras regalan su tiempo de manera altruista: son los héroes del voluntariado o los que se entregan a los demás.
El tiempo, ese valor. Hace algún “tiempo” escribí sobre los bancos de tiempo. También es posible considerarlo un capital y por tanto, herramienta de transacciones comerciales o no tan comerciales.
Algunos, como Albert Einstein, incluso lo pusieron en cuestión alegando su relatividad. LA
extraña pareja “Espacio-Tiempo”.. como marido y mujer que siempre discuten pero se quieren.
La literatura, el cine, la pintura: todos nos han dado sus lecciones de tiempo. Como el principito, con aquella frase mágica de “ce le temps que tu ha perdu pout ta rose qui fait ta rose si importante”, o Marcel Proust y su “En busca del tiempo perdido” donde se buscaba a Albertine mientras comer una magdalena podía ser un proceso eterno. También Dalí y sus relojes derretidos desafiando al tiempo.
Esta mañana he perdido 2 horas. Horas que ya nadie me recuperará. Por eso quería escribir sobre la exasperante calidad de nuestros segundos.




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