Esta tarde, cuando me he sentado a ver el telediario y mirar con atención cómo se estaba desarrollando la rueda de prensa del consejo de ministros en la que se ha anunciado la intervención de Caja Castilla La Mancha he tenido la sensación de ver cómo Juan Preciado buscaba a su padre, Pedro Páramo, por un pueblo abandonado lleno de fantasmas como era Comala. La Vicepresidenta del Gobierno y el Ministro de Economía desafiando un desierto lleno de almas en pena, de bancos en crisis, empresas en la quiebra, cientos de miles de parados, etc. Y el mundo que se derrumba.
Pedro Páramo, ese cacique despiadado en el que se ha convertido el sistema capitalista absolutamente en crisis y mientras. los hijos del monstruo buscando su futuro entre almas en pena.
Señores, apretémonos los cinturones que vienen curvas. Efectivamente, después del “Llano en Llamas” viene Comala. Juan Preciado y Pedro Páramo. Ya solo nos quedan los 100 años de soledad que decía el bueno de García Márquez y entonces igual podremos ver la luz.






