Extienda los brazos, acuérdese antes de nada de cerrar los ojos. Vigile que no haya nadie por delante ni por detrás. Sobrevalore todas las posibles debilidades que le aparecerán en su corazón para, con posterioridad, escribir un listado en el que claramente no falte una pasta de dientes y un cepillo dental.
Prepárese para pensar que todos le miran y que la vida es eterna. Entonces vaya a una cafetería, pida un agua con gas y lea un poema de amor. Entre las sonrisas detecte la que le da un toque de incredulidad, respire, grite su nombre y notará como todos le miran con sorpresa. Ahora ya estamos en condiciones de buscarla.
A continuación, pregunte en la primera tienda de caramelos por alguien desconocido, verifique que su amor es imposible y resígnese a volver a los cuarteles de invierno. Si todas estas instrucciones no le convencen, quizá pueda volver a retomar esa vieja conquista que nunca le miró a la cara, aquella que olía a fresa y a la que le gustaba bailar tango. Seguro que objetiva su amor.
Prepárese para pensar que todos le miran y que la vida es eterna. Entonces vaya a una cafetería, pida un agua con gas y lea un poema de amor. Entre las sonrisas detecte la que le da un toque de incredulidad, respire, grite su nombre y notará como todos le miran con sorpresa. Ahora ya estamos en condiciones de buscarla.
A continuación, pregunte en la primera tienda de caramelos por alguien desconocido, verifique que su amor es imposible y resígnese a volver a los cuarteles de invierno. Si todas estas instrucciones no le convencen, quizá pueda volver a retomar esa vieja conquista que nunca le miró a la cara, aquella que olía a fresa y a la que le gustaba bailar tango. Seguro que objetiva su amor.




Sergio:
¿De dónde has sacado estas inquietantes ideas? Al final no nos quedará otra forma de amar a los que se nos resiste... o cuando el amor se cruza en forma de canalla.
Publicado por: eureka | 17 agosto 2009 en 12:57 p.m.