Fueron juntos al sitio donde solían ver el atardecer. La tarde ya había caído pero eso no importaba. Ella dijo: ¿Por qué no me esperas?, él, casi sin desviar la vista, contestó: sólo han pasado algunos años.
Entonces se hizo un extraño silencio. Se tomaron la mano y sintieron la soledad. Ella pensó en todo lo que había pasado. Él comenzó a mirar el paso de la gente.
Después de aquello, tomaron el camino de casa. No hubo palabras de por medio, sólo la sensación de haberlo vivido todo y esperar la fría calma. Ella encendió un cigarro. Poco después, él desapareció diluyéndose entre la gente.




Hoy que estoy muda y un poco helada, me gustó leerte y ver cómo describes esas sensaciones
Publicado por: rebecca | 20 septiembre 2009 en 11:26 a.m.
Ella sostuvo el cigarrillo entre los dedos que tantas veces había entrelazado con los de él, años atrás, y lloró en silencio en mitad del gentío qeue volvía a casa, trabajadores acelerados ajenos al dolor que aquella mujer (y quizás también aquel hombre) sufrían esa tarde.
Al cabo de unos minutos, empezó a llover.
Publicado por: Ignasi Papell | 24 septiembre 2009 en 03:48 p.m.
Today I am dumb and a little cold, I enjoyed reading you and see how you describe those feelings. Thanks.http://howtowinyourexbackeasy.com/
Publicado por: Melinda Casey | 06 agosto 2011 en 10:13 a.m.