Entonces comience a preocuparse. No les ha pasado alguna vez que cuando trabajan en algunos proyectos, de repente se encuentran mirando hacia atrás y diciendo: ¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? Entonces, es momento de recapacitar: El método les ha alejado del objetivo.
Las organizaciones inteligentes, las que están vivas y practican eso que se llama entornos de “Learning organisation”, pronto detectan estos cambios y generan dinámicas de objetivos y talento y no dinámicas de procesos. El resto de organizaciones se instalan en la culpa, las responsabilidades y los balones fuera. Por más evidente que el propio sistema haya alejado la visión de su consecución, los parámetros de control se ciegan por indicadores que no dicen nada. El típico ejemplo de esto son organizaciones en los que los cuadros de mando y los informes de seguimiento se realizan de manera constante, compulsiva y sin que nadie repare realmente en el análisis de los datos que salen de ellos. Llega un momento que esa información no genera inteligencia en la organización ni un sistema de toma de decisiones sino una maquinaria de reporting. Entonces, el método nos ha alejado del objetivo.
También, por ejemplo, nosotros en cink, a veces miramos al pasado para analizar las huellas que nos han llevado hasta aquí. La conclusión muchas veces es que el cliente nos ha llevado a ofertar lo que ofertamos y no nuestra propia visión y estrategia. En la medida en que una empresa puede construir una visión y ver claro su escenario futuro (y aplicarlo), el objetivo prevalece sobre el método para llegar a él. En general, la mayoría de las veces resulta al contrario. Tanto mi socio como yo, nos planteamos habitualmente la transformación como un proceso conducido y no como un resultado.
Pero no todo es tan malo. En general el objetivo suele ser mediocre por tanto el método no está mal que cobre importancia. Reflexionen esto último. Virgencita que nos pillen confesados. Al menos agarrémonos al método porque la realidad siempre supera a la ficción y los propósitos son más bien pobres. Así que, el que no se consuela es porque no quiere. Algo es algo.







Por la parte que me toca, los sitemas de gestión y los procedimientos por si mismos no te alejan de ningún objetivo, como bien dices están para lo contrario y para adecuarse a lo que una organización quiere conseguir y no alrevés. Es el uso o más bien el abuso que hagas de ellos lo que hace a una organización perder de vista el objetivo real.Creo que el método no es lo que te aleja del objetivo, es la falta de sentido común.Y esa falta de sentido común no se arregla con indicadores ni con procedimientos.
Publicado por: Angeles | 14 octubre 2009 en 05:39 p.m.
Estoy bastante de acuerdo. Los procedimientos y los indicadores son herramientas de control sobre trabajadores manuales, con objetivos de producción material. Para los trabajadores del conocimiento, con objetivos de producción intelectuales, son necesarias otras herramientas.
No se puede hacer management en el S.XXI con la metodología del siglo pasado.
Publicado por: twitter.com/enqua | 14 octubre 2009 en 06:04 p.m.
Creo que tienes toda la razón, y es que muchos de esos procedimientos son de fácil vender y crean vicio. "A partir de ahora, haremos tal cosa para asegurarnos de que tal otra". Y procesos de esos van saliendo por doquier, y, aunque puedan ser justificados, uno se pregunta si no estamos perdiendo el norte:
http://thedailywtf.com/Articles/Diary-of-a-Government-Contractor.aspx
Publicado por: Dani | 14 octubre 2009 en 06:23 p.m.