Pero eso será mañana. Hoy hay que hablar de hoy. En África se aprende que el tiempo es relativo y el espacio también. Y es que hoy han pasado muchas cosas.
Hoy he tenido una sensación bastante difícil de describir. A veces notas que por delante de ti ha pasado, casi por casualidad, uno de esos momentos que cambian la vida de las personas, que conoces a gente para la que representas un futuro mejor. Siempre me ha sorprendido la memoria increíble de esta gente. Ayer iba por una calle cualquiera de Dakar y, aunque parezca inverosímil, oí un grito que decía mi nombre desde un coche que pasaba. Miré y alguien al que, por supuesto, no conocía me gritó “Sergio, Ziguinchor!!”. Estuve en Ziguinchor hace ahora justo dos años, creo, colaborando en un programa de formación a emprendedoras. Ziguinchor está a casi 15 horas de coche de aquí y todavía alguien me ha reconocido por la calle. Y lo que es más sorprendente: recuerda mi nombre.
Nada sorprendente si se piensa bien, porque para esa persona seguramente aquel curso fue algo que cambió su vida. Y digo esto por lo que me ha pasado esta tarde. Casi por casualidad, ya era tarde y nos estábamos retirando han pasado a conocerme dos mujeres, se han presentado como artesanas de Dakar. Les he preguntado que hacían y me han contado que pertenecían a una asociación de mujeres artesanas del gremio de las telas y que la cosa estaba muy mal en Dakar. Al principio parecían tímidas, tristes. Tenían problemas y era claro que estaban pidiendo ayuda. Hemos seguido conversando:
Se trata de una cooperativa y asociación de mujeres (ha resultado ser de más de 5.000 mujeres en todo Dakar) llamada A.G.T.A.D. Esta asociación tiene diferentes talleres y una casa central a las afueras de Dakar en un barrio del extrarradio. Allí miles de mujeres buscan cada día un futuro digno aprendiendo y desarrollando técnicas de tintes para telas, costura y después incluso fabrican conservas de todo tipo de alimentos. En 1995 se constituyó la cooperativa y la asociación y un año después montaron ellas mismas una caja de microcréditos y un banco particular para las asociadas. En el año 1999 recibieron un premio del gobierno y algunas ayuda de cooperación particulares para comprar algunos muebles y formar a algunas representantes de la cooperativa. Ahora no tienen nada. Sólo madres de familia intentando tener un trabajo y ningún recurso ni ayuda de ningún tipo. Las paredes de la asociación están llenas de fotos de encuentros y talleres, en una habitación se apilan libros con las cuentas de los microcréditos en fichas que se entregan las unas a las otras y al otro lado de la calle está el gran “atelier” que necesita urgentemente una remodelación. La responsable, una mujer ya mayor, nos cuenta que han tenido que cerrar centros que tenían por todas las barriadas de Dakar porque les es imposible mantenerlos abiertos. También nos cuenta como tras la buena experiencia de los microcréditos, han abierto una mutua para financiar la compra de pequeñas casas entre sus asociadas que devuelven el dinero en 5 años. Los créditos entre ellas funcionan, pero el dinero que les dejan los bancos locales hace que los intereses se coman todo el beneficio y con ello las posibilidades de seguir subsistiendo. Nos hemos conocido tarde pero pronto hemos podido coger un coche y llegar hasta su casa. Para esta gente, este encuentro casual, casi desesperado, es de vital importancia. Cuando uno piensa que con 500 euros o 1.000 euros un puede financiar 5 o 6 proyectos de estas mujeres, una vez más comienza a pensar en demasiadas cosas. Seguro que vamos a poder ayudarlas en algo. Hemos comenzado a construir el camino. Ellas ya saben lo que necesitamos y nosotros ya sabes que tienen grandísimas oportunidades. Ahora todo es comenzar. Justo antes de las 18.00 horas quizá ni se podían esperar que nos hubiéramos encontrado. Senegal es así, un sitio donde tu vida puede cambiar en sólo 20 minutos. Estoy francamente ilusionado y contento porque detrás de esa simple pregunta que he hecho esta tarde, hay todo un camino por delante que creo que merece la pena. A veces, sólo una pregunta te puede abrir el futuro. Hoy, de nuevo, he aprendido que escuchando se encuentran verdaderos tesoros. Cuando esto pasa, uno se puede ir a dormir contento de lo que ha dado de sí el día.
También esta mañana hemos conocido a Maggie, una emprendedora de las que impresionan, con aprox. 55 o 60 años tiene en el centro de Senegal una fábrica de jabones y cosméticos que realiza de manera artesanal. Tiene un proyecto de expansión y de comercialización en otros países de África y Europa y cuando te cuenta que sólo necesita 1.500 euros para semiautomatizar su linea de empaquetar para poder afrontar la demanada que le piden se te cruza el cerebro. Remata diciendo que con sólo 100 tendrá para empezar y que el resto lo necesitará después. En ese momento yo llevo en mi propia cartera 150 € de previsión por si tengo algún problema y, claro, me siento bobo de nuevo. Estoy a punto de dárselos pero pienso que, efectivamente, no se puede relativizar todo con la misma vara de medir. Maggie está muy ilusionada también. Tiene grandes posibilidades y además hoy le han dado un premio por todo ello.
Por cosas como esta, creo que hoy puedo dormir bien bien satisfecho de todo lo que hemos podido hacer y de todo lo que se ha puesto en marcha.
Mañana será más.. camino, claro, de Tambacounda…




Ahir, després de llegir el teu post, vaig estar pensant una bona estona, pot ser més estona i tot del que hauria volgut, pq per circumstàncies alienes a la meva voluntat no he pogut dormir gaire aquesta nit, i el tema que em voltava per la ment era sempre el mateix: quant podem fer amb no més una mica d'esforç, i quant d'aquest esforç malgastem en no res.
Aquesta gent paga contínuament els nostres excesos, pero partint d'una situació sempre més precària, i nosaltres no sabem mirar més enllà del nostre melic.
Entenc perfectament que recordin el teu rostre, el teu nom, perquè segur que també recorden el moment en que es van adonar de tot el que podien fer mentre t'escoltaven a Ziguinchor. I segur que aquesta vegada, quan et van veure, el seus rostres es van iluminar amb un sonriure i els seus cors es van omplir d'esperança. Es com tornar a trobar les forces per continuar fent camí, i de ben segur que ho faran.
Es això el que volia dir quan parlava de motivació, veure que el poquet que sabem és una mica d'aigua per regar un arbre que necessita crèixer, que s'alimenta del nostre esforç igual que nosaltres ens alimentem del seu creixement, i amb això n'hi hauria prou si no fos perquè al final sempre es necessiten els diners...
M'he quedat amb ganes de conèixer com continua la història, segur que hi tinc molt per aprendre... i sorprendre'm...
Sort!
Publicado por: tataki | 07 diciembre 2009 en 05:08 p.m.