Anoche comencé mi voluntariado con la fundación Comtal a través del programa “Consultores Solidarios” de ESADE.
Junto con un equipo de 4 personas, trabajaremos durante 6 meses para realizar un plan estratégico de esta fundación que se dedica a desarrollar actividades educativas como herramienta de dotar a los jóvenes del barrio de una vida más digna.
Tuvimos la primera reunión del equipo y tiene pinta de ser un reto emocionante. Creo que todos estamos bastante motivados por poder ayudarles.
Para mi, la gente que dirige y pone en marcha estas ONG’s es un caso claro de Best-Practice empresarial. Son los mejores gestores porque, casi sin recursos, son capaces de hacer cosas extraordinarias. El ingenio y la innovación son más necesarios que nunca.
Por eso espero, no sólo poder ayudar, sino también aprender como uno puede gestionar de una manera excelente cosas que valen la pena. Y todo, con la única herramienta de la ilusión y la vocación por reverter sobre la sociedad algún valor.
Hace cosa de un año, decidí usar algo de mi conocimiento para cosas que merezcan la pena. No sería justo recibir de mi entorno y no dar nada a cambio. Este es sólo un paso más. Ya os contaré, pero una cosa es segura: desde hace un año, me siento mejor conmigo mismo.








